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Carta de agradecimiento. Una realidad poco conocida: El Sistema Vasco de EPSV’S.

Por Pedro Luis Uriarte.  Consejero de Economía y Hacienda 1980 – 1984

 

  1. ¿Qué balance podría hacer del sistema de las EPSV’s vascas?

 

El sistema de previsión social EPSV de Euskadi, cuyo Proyecto de Ley para su creación tuve el honor de presentar en el Parlamento Vasco, en 1983, como Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno Vasco, junto con el Consejero de Sanidad y Seguridad, Javier Aguirre (quien lo defendió en el Pleno), fue un enorme acierto que demostró la capacidad de visión y de anticipación de aquel primer Gobierno Vasco, tras la dictadura, que presidió Carlos Garaikoetxea.

Fue un proyecto rupturista e innovador, y un importantísimo elemento diferenciador del autogobierno vasco (como lo es, aún más importante, el CONCIERTO ECONÓMICO que pactamos en 1980 y que entró en vigor el 1 de junio de 1981).

La creación de las EPSV’s representa, por tanto, una de las “joyas” que acreditan el buen hacer de las instituciones vascas. Hoy es una realidad consolidada, pues aquella idea ha recibido un gran apoyo social, desde tan lejana fecha.

Estamos ante un tema crítico para la sociedad vasca en su conjunto, que, sin embargo, es poco conocido e insuficientemente valorado, lo cual, en mi opinión, representa un grave error. Lo digo así, porque nuestro sistema de EPSV’s representa no solo el hito del autogobierno vasco al que acabo de hacer referencia, sino, también, un pilar básico del Estado de Bienestar, de cara al futuro.

En otras palabras, en Euskadi (a diferencia de lo que ha ocurrido en el resto de Comunidades Autónomas) hemos podido y sabido crear un potente sistema privado de pensiones (de características peculiares) complementario del público, en un campo de una inmensa importancia, en todos los países, como es el de las pensiones y su futuro.

El respaldo social que ha tenido esta línea vasca de protección ha sido rotundo. Lo confirma así que el patrimonio conjunto de la Entidades de Previsión del País Vasco, desde su nacimiento (y salvo en el año 2008, de triste recuerdo a escala mundial, y el año pasado) ha crecido año tras año, alcanzando el 31 de diciembre de 2018 una cuantía superior a los 24.800 millones de euros, lo que viene a representar cerca del 32% del PIB de Euskadi, muy próximo a la media de la UE (36%).

Esta referencia debe valorarse como un mérito significativo, porque debemos tener en cuenta que no todos los países de la UE cuentan con sistemas públicos de pensiones del calado del que cuenta España (dentro del cual, por cierto, las pensiones vascas son las más altas).

Otra referencia positiva adicional, que acabo de apuntar y que confirma su positiva diferenciación, es que el sistema vasco de EPSV´s tiene mucho mayor alcance que el de los sistemas de previsión complementaria existentes a nivel estatal (cuyo peso sobre el PIB es de solo un 9,5%).

La excelente valoración de este innovador sistema queda refrendada, también, por el número de personas asociadas. Medido por el número de posiciones o planes contratados en su conjunto, alcanzaba en 2018 una cifra de 1.143.000 socios, que representa casi la mitad de la población total de Euskadi.

Como consecuencia, el flujo de recursos que viene generando es elevado. Las aportaciones o cuotas anuales incorporadas al sistema se mantienen alrededor de los 800 millones de euros, y las prestaciones ofrecidas a los socios pasivos y beneficiarios superaron los 880 millones de euros el ejercicio de 2018 (por eso, el patrimonio de las EPSV’s está descendiendo lo cual, de confirmarse esta tendencia, sería muy negativo para el futuro).

Como expresiva referencia del impacto de las prestaciones devengadas, en los últimos seis años se han pagado más de 5.500 millones de euros de pensiones complementarias a titulares vascos de las EPSV’s, lo cual ha permitido reforzar la calidad de vida de los beneficiarios o su nivel de ahorro y/o de inversión.

Todo lo anterior es una expresiva muestra del gran éxito de este modelo complementario de pensiones, privativo de Euskadi y diferencial, que no hubiera sido posible poner en marcha si no hubiéramos logrado el Estatuto de 1979 y, sobre todo, el Concierto de 1981 (el logro más significativo y trascendental de aquel Gobierno Vasco).

Hoy el conjunto de la sociedad vasca puede disfrutar de lo que acabo de apuntar (más calidad de vida y más capacidad de ahorro y de inversión), y tiene su futuro mejor respaldado financieramente, gracias al sistema de las EPSV´s. Hay que proclamarlo y reconocerlo, lo cual, por cierto, se hace insuficientemente.

 

  1. ¿Qué objetivos fueron los fundamentales para promulgar una ley tan innovadora?

 

A principios de los años 80 del siglo pasado, aquel primer Gobierno Vasco comenzó a definir su estrategia para dar contenido al Estatuto de Autonomía de 1979, con múltiples iniciativas. En esa línea, y tras priorizar el desarrollo de las competencias críticas (educación, sanidad, carreteras, hacienda, etc.), se planteó la materialización de su competencia en MUTUALIDADES NO INTEGRADAS EN LA SEGURIDAD SOCIAL (recogida en el artículo 10-23 del Estatuto de Gernika).

Para hacerla realidad, el Gobierno Vasco creó un potente grupo de trabajo, constituido por los excelentes profesionales de los Departamentos de Economía y Hacienda (encabezado por el Viceconsejero José Ramón Urrutia, quien jugó el papel esencial y es hoy el mayor experto vasco en este campo) y los de Sanidad y Seguridad Social. A este equipo se le indicó que tuvieran en cuenta para desarrollar aquella competencia y, en definitiva, crear el nuevo sistema de las EPSV’s, los siete objetivos siguientes, marcados por nuestro Gobierno:

1º) Continuar y reforzar la tradición histórica y el valor que la sociedad vasca siempre había dado al ahorro por motivos de precaución o de previsión, como cobertura de su futuro a nivel individual, familiar o de carácter general.

2º) Hacer frente, en lo posible, al complejo escenario que comenzaban a dibujar las perspectivas demográficas que se visualizaban para la sociedad vasca, con una población ya entonces cada vez más envejecida, (nuestra sociedad en 1983 acreditaba dificultad creciente para conseguir un rejuvenecimiento poblacional) y los efectos que ello podría tener sobre la sociedad, la economía y el entramado laboral, con las inevitables y duras consecuencias sobre el sistema público de pensiones y su mantenimiento.

3º) La constatación de que el Sistema público de pensiones español estaba ya atravesando momentos muy delicados. Así nos lo confirmó el hecho que el primer Gobierno socialista, en 1982, tomó la medida de congelar la pensión máxima (estaba en 87.950 pesetas/mes, es decir algo más de 528 €/mes), etc. Todo ello, por cierto, trajo como consecuencia posterior una huelga general en defensa del nivel de las pensiones públicas, un escenario que sigue presente hoy, más de tres décadas después.

4º) Anticiparse y dar solución, dentro del marco legal, a los cambios que se venían produciendo a nivel internacional y estatal, en lo que hacía referencia a la normativa contable, económica, actuarial y financiera, con respecto a aquellas empresas, colectivos, entidades financieras y de ahorro, etc. que hubieran asumido compromisos por pensiones complementarias con su personal (en virtud de convenios colectivos, pactos, o acuerdos que estaban incluidos en su balance).

Se consideró necesario obligarles legalmente a exteriorizar o externalizar los compromisos contables constituidos en los balances de esas sociedades, y trasladar los mismos a otras fórmulas existentes (tales como compañías de seguro, mutualidades, o entidades con personalidad jurídica propia e independiente). Pensamos, por tanto, que en ese campo las nuevas EPSVs a crear podían ofrecer una alternativa interesante.

5º) Anticiparse, dando solución y un marco adecuado, a las modificaciones que a nivel empresarial se estaban planteando, para transformar los compromisos por pensiones de tipo de prestación definida, en otros de aportación definida.

Todo ello, era necesario en un escenario caracterizado por el alza que se estaba produciendo en los tipos de interés (entonces, de dos dígitos), inflación en crecimiento continuo, tablas biométricas en constante variación al alza, más esperanza de vida, imposibilidad de poder atender los compromisos futuros, etc.

Esta situación afectaba a las entidades financieras, empresas, cajas de ahorro con domicilio fiscal y social en el País Vasco (por ejemplo a las Vasco Navarras, en aquellos momentos embarcadas en estudios de fusiones y con cambios en los convenios colectivos que contemplaban este tema).

6º) Adaptar la nueva normativa vasca sobre previsión social complementaria, que finalmente cristalizó en las EPSV´s, a los nuevos modelos, sistemas, planteamientos jurídicos, etc., tanto del primer pilar como del segundo pilar, que estaban implantándose o estudiándose, en la década de los setenta del siglo pasado, en Holanda, Alemania, Gran Bretaña, etc. así como en Estados Unidos, con la aprobación de los planes de empleo (ERISA), y de los individuales (IRA).

7º) Poder canalizar y controlar el ahorro vasco procedente de la previsión social para su utilización en la potenciación del modelo productivo e industrial de Euskadi, vigilando los riesgos y cumpliendo con las exigencias de seguimiento por parte de la Administración Vasca.

En definitiva, nuestro Gobierno tenía la convicción de que el nuevo sistema de las EPSV’s, una vez que hubiera alcanzado un patrimonio suficiente, debía servir como un potente instrumento para financiar el futuro desarrollo social e industrial de Euskadi.

En definitiva, y como resumen, aquel primer Gobierno Vasco, a pesar de estar en mantillas y dando sus primeros pasos, tuvo la visión y el acierto de anticipar un futuro en el que la cuestión de las pensiones iba a ser crítica, el que ahora estamos ya viviendo, y en relación con el cual cabe prever que la situación seguirá complicándose y tensionando, año tras año.

Todo ello no hace sino ratificar la muy positiva valoración de las medidas que se aprobaron e impulsaron en Euskadi en 1983, hace nada menos que 36 años, con aquella novedosa Ley aprobada por el Parlamento Vasco.

 

  1. ¿Qué objetivos cree que se han cumplido?

 

Personalmente considero que se ha avanzado muchísimo, fundamentalmente en los siete campos siguientes:

1º) Se ha conseguido apoyar fuertemente el ahorro privado, utilizando inteligentemente (salvo en algún momento puntual) las capacidades de actuación que nos ofrece el Concierto Económico, en forma de ventajas fiscales significativas para este tipo de ahorro. En ello, las tres Haciendas Forales vascas han hecho, en términos globales, un buen trabajo.

2º) Se han desarrollado las capacidades financieras vascas que posibilitaba, implícitamente, el Estatuto de Gernika, como lo confirma el enorme volumen de patrimonio que han alcanzado las EPSV’s.

3º) En paralelo, se han desarrollado notables competencias de gestión financiera, como lo acredita la elevada cualificación profesional de bastantes de las gestoras que operan en este campo, alguna de las cuales es muy relevante.

4º) El hecho de que más del 50% de la población vasca esté más y mejor protegida, en un campo tan sensible como es el de las pensiones.

5º) La situación, también destacable, de que una parte significativa de empresas vascas, en especial en Gipuzkoa, hayan apoyado este sistema de previsión.

6º) El tranquilizador avance que ha supuesto la liberación de los compromisos por pensiones contabilizadas en los balances de las empresas, corrigiendo una situación que podía haber sido financieramente muy peligrosa para ellas, según se ha comentado anteriormente.

7º) Finalmente, creo que se ha avanzado bastante en mentalizar a una parte significativa de la población vasca en la necesidad de pensar en el ahorro a largo plazo, aunque es un campo en el que todavía debe progresarse mucho.

 

  1. ¿Qué objetivos cree que no se han cumplido?

 

Siempre como opinión personal, que puede ser matizada o corregida por otras visiones, más que de incumplimientos, hablaría de necesidades que debería contemplar el hoy potente sistema de EPSV’s vascas, pues su situación y perspectivas son, obviamente, muy diferentes a las del pasado. Son, a mi juicio, las nueve siguientes:

1º) Sorprendentemente, la sociedad vasca no está sabiendo valorar esta cuestión suficientemente desde su perspectiva global. Además, creo que las instituciones vascas, con todo respeto para ellas, no la están sabiendo explicar, impulsar y cuidar suficientemente, por no citar el miope rechazo que este sistema origina en algunos sindicatos y partidos políticos (que confunden una pensión privada complementaria como algo que va a sustituir a las públicas), a todo lo cual se añade la reticencia con que se acogen, por algunas empresas y patronales, los planteamientos de potenciación de las EPSV’s de empleo.

Todo ello es producto de primar la visión de corto, sobre la de largo, sin valorar que estamos ante una cuestión crítica para el conjunto de la población vasca, (porque el deterioro de las prestaciones del sistema público es inevitable e imparable), y también para la propia economía de Euskadi, si se saben canalizar estos recursos convenientemente, cuestión que abordaré enseguida.

En definitiva, considero necesario definir y desarrollar un gran plan de comunicación que contribuya a que nuestro sistema de EPSV’s se conozca más y se valore mejor y que todo ello contribuya a su potenciación.

2º) Las EPSV de Euskadi tienen un doble reto importantísimo en estos momentos. Primero, continuar su positiva marcha que, como acabo de apuntar, se quebró en 2008 y 2018. Y segundo, ser el instrumento jurídico que consiga generalizar todavía más la Previsión Social Complementaria y Voluntaria, en Euskadi.

La nueva Ley 5/2012, de 23 de febrero, sobre EPSV, y sus complementos jurídicos, pendientes todavía de afinar completamente (sobre todo en el aspecto fiscal), abren o pueden abrir un nuevo camino para el sistema, con el desarrollo de las EPSV PREFERENTES.

La legislación actual contempla, además del sistema individual (hoy casi convertido en un producto financiero, pero con la evolución interesante que se ha apuntado) los sistemas de empleo y asociado, como procedimientos para complementar las pensiones públicas, a través del ahorro de los trabajadores y con aportaciones de los mismos y de la empresa.

A través de las EPSV´s de empleo y a través de convenios colectivos sectoriales o empresariales, acuerdos, pactos laborales, etc. (tal como existe en el sector público y en algunas empresas, singularmente en Gipuzkoa), se pueden canalizar las aportaciones concertadas, a lo largo de la vida laboral, en una EPSV de empleo.

Para ello, habrá que conseguir previamente los necesarios acuerdos entre los principales actores (empresarios, sindicatos, trabajadores, administraciones públicas vascas, etc.), una cuestión compleja en un País tan fragmentado como es Euskadi y en el que la “acción sindical de confrontación” prima sobre otras consideraciones, a lo cual se añaden algunas visiones empresariales “amarronas” y las reticencias de determinados partidos políticos, como antes señalaba.

3º) Es absolutamente necesario, también, extender más este modelo de previsión a otros ámbitos que hoy no están cubiertos por el mismo. Esto podría lograrse dando un nuevo papel relevante al sistema, sobre todo a través de las EPSV PREFERENTES, para que se extendiese a los colegios profesionales, asociaciones, clubes, agrupaciones, autónomos y falsos autónomos, etc. para que sus colegiados, asociados, socios autónomos, etc. puedan realizar aportaciones a EPSV ASOCIADAS (con un clausulado novedoso), trasladando a ellas sus ahorros, y parte de las cuotas por pertenecer al colegio, asociación, club, etc.

Para lograrlo, habría que apoyar esa extensión de estas nuevas EPSV´s con ventajas y un tratamiento fiscal favorable, de forma similar a las que gocen las de empleo.

4º) Considero necesario hacer una reflexión sobre el cobro de las prestaciones. Personalmente, entiendo que, sin renunciar a la posibilidad de rescate de capital, se debería potenciar más la percepción de las prestaciones en forma de renta periódica temporal, porque hoy prima el rescate, por tener un mejor tratamiento fiscal, porque ese no es el objetivo para el que se creó este sistema de EPSV’s.

5º) Creo que hay que avanzar más en la valoración estratégica del sistema de EPSV’s. Como señalaba antes, estamos ante un tema crítico, porque, en estos momentos, nos estamos jugando el futuro pensionable de las próximas generaciones en Euskadi, y su calidad de vida, cuando los actuales trabajadores (hoy más de 900.000 personas) se conviertan en pasivos.

Por esta razón, debe impulsarse con fuerza una nueva estrategia, orientada a impulsar fuertemente el sistema de EPSV´s. Esto exige un plan global en el que se aborden todas las cuestiones que condicionan su desarrollo, corregirse urgentemente la política de eliminación/disminución de las ventajas fiscales de estos instrumentos de previsión, potenciar su extensión y primar la orientación de sus inversiones, con las coberturas de riesgo adecuadas, a la generación de actividad económica y empleo en Euskadi.

6º) Desde la perspectiva anterior, me permito señalar que sería necesario que nuestras Haciendas Forales contemplasen esta cuestión como algo estratégico y no desde la perspectiva cortoplacista de la recaudación (teniendo en cuenta, además, que ésta ha superado ya los 15.000 millones de euros).

Además, en estos momentos, nuestras Haciendas recaudan más por la tributación de las prestaciones (cuyo tratamiento fiscal considero demasiado duro) que por los beneficios fiscales que conceden por las aportaciones.

7º) Me atrevo también a señalar que debería hacerse una seria reflexión sobre el nivel de las comisiones que se perciben por las gestoras, en algunos casos injustificadamente altas. Es evidente que, en un entorno de tipos de interés bajos, y en algunos casos negativos, el cobro de comisiones por la actividad financiera es el recurso que queda para garantizar una adecuada rentabilidad del capital. Pero, de nuevo insisto en que las EPSV’s no deben ser contempladas como un simple producto financiero más, sino como algo estratégico.

El mantenimiento de políticas de comisiones altas contribuirá a generar reacciones políticas negativas (del tipo de: “los bancos quieren sustituir las pensiones públicas por EPSV’s, para hacer negocio”) además de que originará la entrada en el sistema de modelos de gestión pasiva, con comisiones mínimas, que ya han empezado a operar.

8º) Pero quizá lo que personalmente considero que es más negativo, y que se me perdone la expresión, en la valoración del sistema vasco de EPSV’s, es el hecho de que no se han utilizado suficientemente sus cuantiosos recursos (ese 32% del PIB vasco al que antes hacía referencia) en desarrollar la actividad económica y empresarial del País Vasco. En otras palabras, creo que no se ha cumplido con el objetivo que antes enunciaba de poder canalizar el gran ahorro vasco procedente de la previsión social, para su utilización en la potenciación del modelo productivo de Euskadi.

Si no estoy mal informado, solamente un 16% de los recursos con lo que cuentan en estos momentos las EPSV’s se dirigen a ese crítico objetivo, lo cual, en mi opinión personal (y vuelvo a pedir perdón por ello) constituye un error estratégico garrafal.

Esa falta de canalización adecuada de la inversión de más del 80% de los recursos de las EPSV’s, (es decir, una cifra superior a los 20.000 millones de euros) se está, en definitiva, traduciendo indirectamente en una pérdida del peso económico de Euskadi en el conjunto estatal. Cuando creamos las EPSV’s, en 1983, el peso de la economía vasca superaba el 7,4% del PIB estatal. En estos momentos, ese peso es de apenas un 6,1% (lo cual, supone un menor PIB vasco de 15.370 millones de euros que el que hubiera tenido hoy Euskadi, si hubiera mantenido aquel peso del 7,4%).

Si a esto unimos la sensible pérdida de centros de decisión críticos, precisamente porque no hay inversiones suficientes de origen vasco en el capital de esas empresas (no quiero decir nombres, porque todos los tenemos en nuestras mentes) creo que se entenderá mejor lo que vengo apuntando.

Para corregir esta situación, quiero dejar claro que no estoy defendiendo una “actitud heroica” de las EPSV’s, porque, lógicamente, sus recursos tienen que cumplir el fin primario para el que han sido creados, que es la protección social complementaria de las pensiones públicas de los titulares de esas EPSV’s. Pero, partiendo del hecho indiscutible de que un mayor volumen permite gestionar mejor los riesgos, creo que debería hacerse un esfuerzo de imaginación, definición, potenciación y utilización de las capacidades que nos concede el Concierto Económico para canalizar esos recursos convenientemente.

Para ello, habrá que arbitrar las coberturas financieras que sean necesarias para hacer realidad ese objetivo trascendental de defender la economía vasca y sus centros de decisión, crear empresas y empleo, lo cual, por cierto, han conseguido otros países con sus propios sistemas de pensiones privados, aunque en este caso estemos hablando de modelos en los que el sistema público es pequeño o inexistente.

9º) Finalmente, desde una perspectiva global, me parece que el tema del futuro de las EPSV’s hay que encuadrarlo, en mi opinión, en un ejercicio absolutamente necesario, el de repensar Euskadi (afirmación que hago extensiva a España). El mundo está cambiando, acelerada y decisivamente, y tenemos que saber dar respuesta a los desafíos que nos plantea el nuevo y complejísimo escenario que se está configurando ante nuestros ojos.

Dentro de ese ejercicio absolutamente necesario de repensar el País Vasco, habrá que repensar también el sistema vasco de las EPSV’s, para que siga dando una respuesta válida, en clave de futuro, en la cobertura de las necesidades individuales, empresariales, institucionales y también del propio País Vasco.

 

  1.  ¿Qué opinión te merece esta iniciativa sobre la entrega de galardones anuales?

 

De todo lo anterior es fácilmente deducible que la iniciativa que ha desarrollado Loreto Mutua con este acto organizado en Madrid, en el que se entregará un merecido galardón al Gobierno Vasco, con motivo del 35 aniversario de la promulgación de la Ley de EPSV’s, y otros reconocimientos, me parece muy acertada. Es de justicia felicitar por ello a esta empresa y a su Director General, Jon Aramburu, por haber lanzado la misma.

Esa felicitación la extiendo también al hecho de que en este acto se recuerda a alguien que desafortunadamente nos ha dejado, Jon Aldecoa, alavés de pro, vasco convencido y gran defensor y partícipe activo en el desarrollo del sistema vasco de EPSV’s. Jon fue un gran profesional y una persona que merece este sentido reconocimiento a su figura y trayectoria.

Igualmente, el hecho de que se reconozca también el buen trabajo que están desarrollando nuestras instituciones para potenciar (salvo en algunos momentos puntuales) este sistema de previsión social complementaria me parece también justo, conveniente y necesario.

Creo, en definitiva, que iniciativas de esta naturaleza contribuirán a que el sistema vasco de EPSV’s se conozca mucho más y mucho mejor y, sobre todo, a que se valore la importancia crítica que tiene para el presente y el futuro de la gran mayoría de la población vasca y de su sistema económico.

Mi felicitación personal más calurosa por todo ello y mi agradecimiento por la invitación que se me ha hecho para exponer mis ideas sobre algo que para mí merece la máxima valoración: el sistema vasco de las EPSV’s.